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Nocturno

febrero 25, 2014

Como si mis ideas cíclicas te trajeran hasta acá,

como si en mis sueños no pasaran las horas,

como si mi imaginación descubriera la fórmula arcaica para encontrarnos,

como si el azar o el destino nos sirviera de puente,

como si el mundo conspirara para recrearnos en soledad.

Tanta poesía, tanto humo y silencio, tanta noche que ya estas acá.

Los vecinos

noviembre 19, 2013

 ¿Qué me tome mi tiempo para ver quién soy? Vos, ¡quién te crees que sos para acusarme de no conocerme! Y la puerta como un relámpago se cerró esa tarde que Alfonsina decidió ponerle un fin momentáneo a la historia.

Siempre tan temperamental, tan pasional, no había otra forma de respuesta, su reacción fue muy predecible para Octavio que llevaba aguantando portazos y otras tantas cosas rotas en su departamento.

Ahora parecía volver, muy segura pero muy nerviosa y con su típica verborragia, sin puntos, ni comas, ella fluía.

Volví, pero no me digas nada, yo soy la que va a hablar, como siempre, porque si espero algo de vos … nos ahogamos en este silencio. Volví y pensé muchas cosas, me dijiste que me replantee casi mi vida entera, no soy exagerada, no me lo dijiste con esas palabras, pero se traducir tus ironías,  ¿sabes?

Me cuesta decir esto, pero estuve mucho tiempo conmigo misma, y ahora se quién soy, ahora se cómo soy, y no me gusta nada lo que veo. Me miro desde afuera y me provoco una tristeza enorme. Si viniera alguien con mi idéntica situación le diría a esa persona que es totalmente patética.

Y vine hasta acá, a decirte esto, no para que me ayudes a cambiar, yo no quiero vestirme de algo que no soy. No puedo cuidarte como me pedís, ni vine a curar lo que otras han hecho de vos, principalmente porque no lo mereces.

Pase noches y noches pensando, es un ejercicio del cual nunca descanso, pero qué te voy a decir a vos si me conoces mejor que nadie, si me aguantas mejor que nadie, y esa es la palabra, me aguantas porque soy un peso, Octavio, una carga.

Y otra vez, salgo de esta escena, nos miro así y me doy cuenta que perdí mi esencia, que no me estoy queriendo ni un poco, pero que si hay alguien que me quiere menos, ese sos vos y yo no lo puedo permitir, no vine a plantar viejas banderas, hay que quemarlas Octavio, hay que quemarlas.

Entonces Alfonsina, abrió los ojos empapados y no vio más que su imagen, porque estaba tan aterrada, tan a-terrada, sin tierra ni raíces que hacía meses que sólo hablaba con el espejo, verdadero enemigo de todo ser humano.

Alguien escribe

noviembre 19, 2013

Te veo salir, prender un cigarrillo y mirar, parecería que tus ojos  van hacia el río, pero a veces pienso que miras, que sólo miras la nada, minutos después volves a entrar y salir, con un vasito lleno de agua que va cayendo dentro de la maseta de esa planta blanca, me gusta imaginar que quizás se llame Eva o Frida, que le gusta la soledad pero también que le hablen, como a vos.

Después, caemos en la rutina, todo el día espero la noche, a veces pienso que es absurdo , ni siquiera puedo mirarte a los ojos, es menos todavía, no puedo verte la cara, pero estas ahí en el balcón, pensando quien sabe qué cosa de las estrellas o la luna, siempre observando el cielo. A veces tengo suerte, mucha suerte y miras para acá, entonces me da un poco de vergüenza – ¡cómo si me vieras!-  y camino de lado a lado o cuelgo la ropa y vos ahí, esperando que pase algo anormal, algo que te saque un suspiro, de esos que sorprenden.

Desde hace dos noches, antes de apagar la luz, siento que me ves, que esperas ese momento y que antes de dormir vos también le escribis a un desconocido, pones caras y voces en cada letra, siento que me escribis, que me estas escribiendo, completamente.

Fluir del sentido

junio 21, 2013

“Has tocado,
de verdad has tocado
el plato, el pan, la cara de esa mujer que tanto amas”.

Julio Cortázar

 

Toma los anteojos con su mano izquierda, para descansar un poco la vista, y percibe que dicha mano va cayendo como si sostuviese algo sumamente pesado. Erróneamente cree que puede ser su presión o las horas sin dormir, vierte un poco de azúcar al mate amargo, y sigue fumando, entonces se ahoga al sentir que la boca se va llenando de un humo espeso, es raro y no puede explicárselo, hace de nuevo el intento, parecería que su boca es una caja que no puede vaciar y está completamente habitada por ese humo, decide salir al balcón a tomar un poco de aire.

Mirando la calle mojada por la lluvia de esa noche, intenta recordar un poema y mediante ese recuerdo siente como sus pies se van humedeciendo lentamente, parece algo insignificante, pero el frío de la superficie comienza a recorrer sus piernas y tiene miedo de caer en la locura, de sentirse inmóvil, segundos después cierra los ojos y el viento le golpea la cara, no como cachetada, sino más bien un golpe cálido, como una brisa.

Mueve la cabeza para despabilarse un poco y vuelve a entrar, una ola de aire tibio sacude su cuerpo, se miente a si misma dando explicaciones sobre el cambio de clima encerrado allí dentro, sentada frente a la computadora empieza a teclear y los ruidos de las teclas se agigantan, también el del reloj, entonces vuelve a mentirse, culpa al cansancio y a su odio por los relojes.

Tanto ruido la apabulla, y mientras escribe piensa que esa palabra es horrible, que podría haber elegido “confunde” o “desconcierta” pero no, se concentra de nuevo y las manos le transpiran pero no quiere mentirse más, no es una mañana usual, mira la fecha y no es una mañana usual.

Ya cansada de tanta extrañeza se dirige a la cama pensando a quién contarle lo sucedido pero también cree que es un disparate y que nadie va a creerle excepto una persona. Mientras tanto sus ojos se van cerrando como dos puertas cancel de hierro  y entra en un sueño templado donde comienza a escribir, su mano izquierda va cayendo como si sostuviese una nube o un pétalo.

El vecino

mayo 26, 2013

Nunca se cómo empezar, ya te lo dije mil veces. ¿Vos crees que él también me ve desde ahí? Desde acá diviso una silueta, oscura como toda silueta y triste. Es una silueta más bien noctámbula.
Hoy, a la siesta, colgó ropa en el balcón, una soga de extremo a extremo, un foco que ilumina y la persiana a medio abrir. Esa maldita ropa no me deja verlo, no se si está mirando tv o tendiendo la cama.
Ya se, me dijiste que estaba obsesionada cuanto te conté el tema del larga vistas, pero él me manipula, es peor que un reloj, no paro de mirar por mi ventana para seguir todos sus pasos. A vos porque nunca te pasó, no me vas a entender, no sabes lo que es depender de algo, no sabes lo triste que es cuando no se asoma. Yo creo que me ve, me tiene que ver desde ahí, la perspectiva es adecuada.
Ah no, pará no te voy a permitir que me mires con esa cara, esto no es mi culpa, él me obliga a mirar, todas las noches sale y hace una especie de seña es como si se desperezara de la vida y cuando baja las manos desde acá se siente el suspiro. Lo puedo sentir, no te miento.
Desde que empezó el día no lo he visto, ya son las 3 a.m , no pienso dormir hasta que no salga, tiene que juntar la ropa o al menos cruzar por el living para apagar la luz.
Si vieras tu cara cuando te cuento, ya está, no te hablo más sobre esto, me conoces, nunca se cómo terminar.

Pérfido

febrero 6, 2013

Y de pronto sonaba, era lluvia, eso era, gotas musicales, porque no podíamos estar en presencia del silencio, ese atroz enemigo que nos enfrenta al espejo, no era lo nuestro, o quizás si nos gustaba, pero en soledad, cuando pensábamos por qué no podíamos estar callados y entonces amanecía y el crepúsculo no se puede controlar, por eso me gustaba tanto, porque no lo podíamos controlar, no nos podíamos controlar, y me gustaba.

El suelo se inundaba de pantalones, corpiño y de culpas también.  Los botones se perdían en un colchón que derrapaba libertad. Contradicción.

No sabíamos de qué estábamos hablando por eso no nos callábamos, nos callaba lo impúdico, esa calma, ese silencio era adorable. Contradicción, nos llamaban.

Las palabras

noviembre 14, 2012

Pulirlas, desgajarlas, desnudarlas

Arrancarles la ropa y los remiendos

Con diptongos y triptongos

Desabrocharlas a la fuerza

Con amor y con armas

Simplemente limpiarlas

Gélidas o incandescentes

Destriparlas, una por una

Vomitar letra por letra

Deshojar ácidas  plurales

Taciturnas singulares

Darlas vuelta y en el adverso

Arañarlas, sacarles el barro, la piel

Aunque sangren y duela, nacerán.